Guía de Estambul

Istanbul

Después del casamiento tuvimos que esperar siete meses (hasta la primavera del Hemisferio Norte) para irnos de luna de miel. Habíamos hecho una lista de casamiento con una agencia de viajes y resultó ser super cómodo y recomendable. Finalmente, a mediados de Mayo de 2014, partimos por tres semanas para recorrer Turquía y Grecia.

Istiklal

Aterrizamos en Estambul después de 17 horas de viaje extenuados pero felices. Nos hospedamos en este hotel en pleno Sultanahmet, el barrio histórico. Resultó ideal: chiquito pero lindo, muy cómodo y a dos cuadras de la estación Gülhane del metro que te lleva a todos lados.

Istanbul Foodies

Estambul es mágica y misteriosa a la vez. Todo es una dicotomía: es Europea y Asiática, es alegre y melancólica. Es abrumadora y se disfruta con todos los sentidos: la música, los aromas, las texturas, los colores, sus sabores, todo está ahí para ser vivido. Sin alguno de ellos, Estambul no sería lo que es, y la experiencia de vivirla no sería tan intensa.

Colorful Sultanahmet

El bagaje histórico y cultural de la ciudad es inmenso. Asombra pensar que fue capaz de soportar tantas batallas e invasiones, luchas culturales y religiosas, y capitalizó todo eso en una impronta única. Tal vez el mejor ejemplo de eso sea Ayasofya, que supo ser iglesia católica y también mezquita y que pese a los embates del tiempo sigue en pie, demostrando por qué fue tan codiciada.

Ayasofya

Estar ahí adentro pone la piel de gallina. Se escucha un silencio plagado de voces que cuentan cada una su lado de la historia, y se siente un frío que no hace más que afirmar que ella sigue en pie, admirada por miles, pero sola.

Ayasofya

Enfrente de Santa Sofía está la Mezquita de Sultan Ahmet, conocida como Mezquita Azul gracias a los más de 20.000 azulejos de ese color que revisten su interior. Es imponente, y una de las dos mezquitas en Turquía que tiene seis minarets (aunque no es fácil que salgan todos en las fotos).

Blue Mosque

El ambiente está cargado de devoción, y tal vez uno se sienta un poco fuera de lugar sacando fotos y viendo todo desde el lado del turista, pero sin dudas es digna de ver.

Blue Mosque

Blue Mosque

Blue Mosque

En el mismo barrio de Sultanahmet, muy cerca de Santa Sofía y la Mezquita Azul, está el Palacio de Topkapi, que fue la residencia de los sultanes por más de cuatro siglos. El lugar es casi una mini ciudad, con una habitación para cada cosa (el Tesoro Imperial, que guarda todos los regalos que recibían los sultanes es imperdible), todo recubierto en oro y azulejos pintados a mano.

Topkapi Sarayi

El Harén, la zona donde vivían las esposas, concubinas y madres de los sultanes, es casi un palacio aparte. Las mujeres tenían su propio patio, con pileta de natación incluida, y eran atendidas por eunucos.

Topkapi

Recorrer Topkapi puede llevar toda una mañana. Es ideal alquilar una audioguía para no perderse ningún detalle, porque llega un momento en que no sabés si estás en la Cocina Imperial o en la Cámara de Audiencias.

Bosphorus

Otro ícono imperdible de Estambul es el Estrecho del Bósforo, que separa el lado Asiático de la ciudad del Europeo y corre desde el Mar de Mármara hasta el Mar Negro. La mejor opción es tomar un barquito con guía que lo recorre de punta a punta y va explicando cada cosa que se ve en la costa.

Rumelihisari

Desde el agua se puede ver la fortaleza de Rumeli, que es un claro ejemplo de cómo Constantinopla y Estambul conviven y se entremezclan todo el tiempo. Esta construcción Otomana, rodeada de edificios actuales, sigue firme mirando al Bósforo desde 1452.

Dolmahbahçe Sarayi

A orillas del estrecho también está el Palacio de Dolmabahçe, el último que usaron los sultanes desde 1856 hasta 1924 y que después fue la residencia presidencial de la República hasta 1938.

Dolmabahçe gardens

Adentro del Palacio no está permitido sacar fotos porque todo es original: los pisos, las arañas de cristal de 4 toneladas y las alfombras de más de 100 m2. La opulencia de la decoración es increíble, es una versión más moderna del Palacio de Topkapi.

Golden Horn

No importa desde dónde se la mire, Estambul es una ciudad fascinante. Nos quedaron muchas cosas por ver y definitivamente cuatro días no alcanzan. Ojalá en algún momento podamos volver para conocer lo que nos falta y redescubrir los lugares que ya visitamos.

Istanbul

Un par de consejos:

  • Comprar en el Gran Bazar puede ser un poco caótico. Tiene más de 4.000 locales, y si no vas con tiempo podes pasar media hora dando vuelta en círculos mientras los vendedores tratan de convencerte a los gritos de que entres en su local. Regatear es imprescindible, porque los precios están inflados hasta en un 40%. Nosotros terminamos haciendo la mayoría de las compras en Arasta Bazaar, que es más chico y mucho más ameno.
  • La comida es toda riquísima. Para probar sí o sí: el testi kebab -un guiso que se cocina en vasijas de barro y es todo un espectáculo-, el döner que es una especie de sandwich super completo, y para tomar, aunque sea un traguito de raki y café turco acompañado de baklava de pistachos.
  • Para moverse en la ciudad, el tranvía y el metro funcionan super bien y te llevan a todos los lugares de interés. Tomar taxi no es muy aconsejado por cuestiones de seguridad, y sobre todo porque el tránsito en Estambul es imposible.
  • Antes de viajar Nico y yo leímos Me llamo Rojo y El Museo de la Inocencia de Ohran Pamuk. Los dos libros tienen lugar en Estambul en distintas épocas, y fue muy divertido ver todos los lugares que describen y asociarlos con las historias que cuentan. En el aeropuerto de vuelta compramos el libro Estambul, también de Pamuk, que nos arrepentimos de no haber leído antes de viajar.

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