Mykonos lo tiene todo

Mykonos port
El puerto de Mykonos y los famosos molinos de viento de fondo

A pesar de las ganas que teníamos de quedarnos unos días más en Atenas, no nos costó mucho volver a subirnos al avión, porque nos esperaba la etapa de islas de nuestro viaje. Eso significaba menos museos y lugares históricos, mucha playa, y más relax. En media hora estábamos en Mykonos, nuestro primer destino en el Egeo. 

Blue shades
Hotel Yiannaki. Dan ganas de quedarse a vivir.

En cuanto salimos del aeropuerto, bum! Nos esperaba el verano: sol, aire de mar, felicidad total. Enseguida nos subimos a un taxi que nos llevara al hotel en Ornos, a 3 kms del aeropuerto y de Chora (la ciudad de Mykonos propiamente dicha), una zona tranquila y a 200 metros de la playa. El hotel en sí, es súper recomendable: lindo, impecable, y la atención de todo el mundo increíble.

Ornos Beach
La playa de Ornos, es ideal para descansar y divertirse.
Ornos Bay
La Bahía de Ornos al atardecer

Ornos Beach no es muy grande pero sí muy linda, y como viajamos a fines de Mayo las playas no estaban atestadas de gente. Lo bueno de Mykonos, es que hay playas para todos los gustos. Lindas y tranquilas para tirarse a leer durante horas abajo de una sombrilla como Ornos y Elia; playas como Paradise y Super Paradise donde abundan los solteros/as de fiesta, el alcohol fluye y la música electrónica suena a full todo el día, lugares casi desiertos como Panormos, e incluso playas nudistas como Agrari, por si andas con ganas de tomar sol como Dios te trajo al mundo.

Mykonos at night
Los restaurants en el puerto de Mykonos son ideales para cenar al lado del mar

La noche de Chora, sobre todo en las zonas del puerto y Little Venice, se llena de turistas buscando cenar a orillas del agua. Desde Ornos se puede llegar en colectivos que pasan cada media hora por el centro del pueblo. De nuestras cuatro noches, sólo una fuimos a cenar a Mykonos, porque en realidad tuvimos mejor experiencia con el restaurant del hotel que resultó ser buenísimo.

Mykonos stairs
En Chora, cada callecita es una sorpresa
Mykonos port 1
Chora y sus restaurants sobre el agua
Mykonos street 1
Esas casitas adonde dan ganas de quedarse a vivir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En nuestro segundo día, tomamos una lancha taxi que va parando en casi todas las playas del sur y uno puede elegir en cuál bajarse. Al pasar por Paradise y Super Paradise, Nico me dice: “Acá tendríamos que haber venido hace diez años, solteros y con amigos!”. No podía parar de reírme porque tenía razón! Pero en fin, en ese momento de nuestras vidas decidimos seguir camino y bajar en Elia que es tal vez una de las más grandes y tranquilas de la zona.

Elia Beach Mykonos
Elia Beach, alejada y tranquila

 

Para nuestro último día, decidimos alquilar un auto -lo hicimos a través del hotel- para recorrer un poco más. Cuando consultamos sobre qué lugar teníamos que ver sí o sí antes de irnos de Mykonos nos dijeron, sin dudas, Panormos. Siguiendo los caminitos estrechos y sinuosos de la isla, flanqueados por pequeñas paredes de piedra, llegamos por fin a esta playa increíble. Dejamos el auto estacionado al lado de un restaurant chiquito, que es el único lugar de servicios de la playa -y donde se pueden alquilar reposeras y sombrillas- y caminamos por la orilla del agua hasta encontrar un lugarcito amparado por médanos donde armar campamento.

Panormos beach
En Panormos Beach no hay otra opción más que desenchufarse.
Panormos beach view
Poca gente y mucho relax en Panormos Beach

Hicimos un picnic, nadamos, leímos tirados en la arena disfrutando del silencio, y cuando quisimos acordar, se nos había pasado la tarde y también nuestra estadía en esta hermosa isla del Egeo. Volvimos al hotel y armamos la valija para salir al día siguiente hacia el próximo destino: la poco conocida pero encantadora Paros.

Panormos water
Nadar en Panormos es un placer

En resumen, Mykonos siempre tiene algo para todos los gustos. No sólo es un paraíso para los que quieren ir de fiesta, recorriendo un poquito podés encontrar lugares hermosos y tranquilos para pasar tus días como más te guste. Sin dudas, una parada obligada en cualquier recorrido por las Cíclades.

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