Paros es para enamorados

Naoussa puerto

El día en que nos fuimos de Mykonos amaneció un poco cubierto. Durante los 40 minutos que duró el viaje en ferry hasta Paros, el clima fue empeorando un poco más, y para cuando llegamos al puerto de Parikia, el catamarán no podía amarrar de tanto que se movía por el viento y la lluvia.

Casas en Naoussa, Paros

En cuanto pudimos bajar, tomamos un taxi (que compartimos con una pareja mayor inglesa, ja!) hasta el segundo pueblo más grande la isla, Naoussa, donde estaba nuestro hotel. Según cuentan, la isla fue un destino poco conocido, hogar de pescadores y pastores, hasta que en los ’70 empezaron a llegar grupos de jóvenes hippies franceses de vacaciones. Muchos nunca se fueron, muchos más llegaron después, y Paros empezó a cobrar reconocimiento internacional como un destino turístico más entre las islas Cíclades.

Paros, Grecia

Mientras íbamos en el taxi, y a pesar del vendaval, tuvimos la primera impresión de cómo era la isla: un lugar tranquilo de colinas salpicadas de verde y casitas blancas como brotando de la tierra. Con el pasar de los días lo fuimos confirmando, es un lugar para descansar y enamorarse.

Contaratos Beach, Paros, Grecia

Durante la primera noche, la tormenta seguía, así que nos quedamos en el hotel y nos fuimos a dormir rezando para poder ver un poquito de sol a la mañana siguiente. Por suerte al otro día apareció el sol y pudimos pasar todo el día en la playita frente al hotel.

El paraíso del foodie.

Vespa en Naoussa, Paros, Grecia
Cuando atardecía bajábamos al centro del pueblo, en el área del puerto, donde perderse en la callecitas angostas y pintorescas es la mejor forma de encontrar el lugar perfecto para tomar algo antes de la cena.
Fotis Art Cafe, Naoussa, Paros

Este lugar fue nuestro preferido. Te sentás justo al lado del agua y mirás cómo las colinas se vuelven doradas mientras tomás tu cocktail favorito. Y hasta puede que te cruces con Seinfeld, qué más se puede pedir?!

Naoussa Restaurant, Paros, Grecia

También hay un montón de opciones para cenar. En nuestra última noche fuimos a Barbarossa y lo amamos. La comida riquísima, el servicio excelente, y en general la experiencia de cenar bajo las estrellas en un lugar tan lindo es algo que tenés que hacer, estés de luna de miel o no.

 Restaurantes al aire libre en el puerto de Naoussa, Paros, Grecia

Hacé un paseo en barco (y seguí comiendo).

Navegando entre Paros y Antiparos

No quiero que piensen que todo lo que hicimos en Paros fue tomar y comer! Para el segundo día, contratamos una excursión en barco para visitar los lugares más lindos entre Paros y Antíparos (la isla de al lado).

Antiparos, Grecia

Durante el día nadamos en las aguas turquesas, tomamos sol en una islita que sólo tiene una iglesia, conocimos gente linda y sí, tuvimos uno de los mejores almuerzos del viaje. Ven? No se puede con los Griegos, hasta el almuerzo más sencillo es increíble!

Iglesia en pequeña isla frente a Antíparos, Grecia

 No te pierdas ni una playa.

Aliki beach, Paros, Grecia

Finalmente, en nuestro tercer y último día, alquilamos un auto porque había muchos lugares que todavía no habíamos visto, en especial las playas del este y del sur. Paros es más grande que Mykonos y Santorini, pero en realidad podés dar toda la vuelta a la isla en un día. Hicimos la primer parada en Piso Livadi y nos quedamos ahí cerca de una hora. Después descubrimos, de casualidad, el Paros Surf Club, un gran lugar incluso si no hacés windsurf. Después de una hora y media más o menos seguimos hacia el sur hasta Aliki, una playa linda en un pueblo chiquito donde creo que éramos los únicos turistas entre las madres locales que estaban ahí con sus hijitos.

Kolymbithres beach, Paros, Grecia

La última parada que hicimos fue Kolymbithres, un lugar surrealista donde las rocas parecen esculturas y la playa propiamente dicha está rodeada de ellas. Está muy cerca de Naoussa, por lo que no hace falta dar toda la vuelta a la isla para llegar hasta ahí. Nosotros no nos quedamos mucho tiempo porque estaba empezando a atardecer y acabábamos de chocar (nada grave, pero el auto alquilado, ni más ni menos!), así que no estábamos de humor para recorrer mucho en realidad. Pero como pueden ver, el lugar es hermoso y vale la pena visitarlo. En realidad, toda Paros merece ser visitada.

Piperi beach, Paros, Grecia

Personalmente, nunca había escuchado de la isla hasta que nuestra agente de viajes la mencionó mientras planeábamos la luna de miel. Y déjenme decirles que su recomendación dio en el clavo. Definitivamente no es el destino cosmopolita de las celebrities como Mykonos, y el paisaje es totalmente diferente de Santorini (pronto les voy a contar sobre nuestra experiencia en la isla volcánica), pero tiene su propio encanto. Si planeás un viaje a Grecia, dejá que esta hermosa isla en medio del Egeo te enamore a vos también.

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